Un QR que abre un PDF no es una carta digital: es una carta de papel más incómoda. La diferencia entre una carta QR que vende y otra que molesta está en tres decisiones.
Fotos de tus platos, no de un banco de imágenes
La foto es el mayor multiplicador de pedido de un plato, y solo funciona si el plato que llega se parece a la foto. Una imagen genérica de internet genera expectativa equivocada y reseñas tibias.
El orden importa más que el diseño
Lo primero de cada categoría se pide más. Coloca ahí el plato con buen margen y buena valoración, no el más barato. Y limita cada categoría: una carta de sesenta referencias en un móvil se abandona a mitad.
Sugerencias en el momento de decidir
«¿Le añades patatas trufadas?» funciona en la pantalla igual que en la mesa, con la ventaja de que la pantalla nunca se olvida de preguntarlo. Un extra de 2 € aceptado por una de cada cuatro mesas mueve el ticket medio de forma visible.
Y que se actualice sola
Si un plato se acaba a las 21:00, la carta tiene que reflejarlo a las 21:01. Con la carta digital de AtlantePOS marcas la falta de existencias desde el TPV y el cliente deja de verlo al instante: menos pedidos imposibles, menos disculpas.