Registros encadenados
Cada ticket genera su registro de alta con la huella del anterior. La cadena se construye sola, en el momento del cobro.
AtlantePOS emite tickets y facturas conformes con el reglamento antifraude de la AEAT: huella encadenada, código QR de verificación y registros que nadie puede alterar. Sin cambiar la forma de trabajar de tu sala.
El Real Decreto 1007/2023 aprobó el reglamento que regula los requisitos de los sistemas informáticos de facturación, en desarrollo de la conocida como ley antifraude (Ley 11/2021). En la práctica significa una cosa: el programa con el que cobras en tu restaurante deja de ser un asunto tuyo y pasa a ser un asunto de Hacienda.
VeriFactu es la modalidad en la que ese sistema remite cada registro de facturación a la Agencia Tributaria de forma inmediata y automática, según se emite el ticket. Es voluntaria: un sistema puede operar también en modo «no verificable», pero entonces carga con requisitos adicionales de firma electrónica y conservación. Para un bar o un restaurante, el modo VeriFactu es casi siempre el camino sencillo: se envía y se olvida.
Lo que no es voluntario es cumplir el reglamento. Y la hostelería está especialmente expuesta, porque casi todo lo que emite son facturas simplificadas —tickets— en volumen alto y a toda velocidad: exactamente el escenario que la norma quiere blindar.
Esta página resume la normativa de forma divulgativa para gente de hostelería, no es asesoramiento fiscal. Para tu caso concreto consulta con tu asesoría o con la información oficial de la Agencia Tributaria.
Los plazos originales se ampliaron con el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre. El calendario que te aplica depende de cómo tributa tu negocio:
Fecha desde la que los fabricantes de software debían ofrecer productos adaptados al reglamento. Si tu proveedor aún no lo ha hecho, ya vas tarde por su culpa.
Sociedades. Restaurantes que tributan por el Impuesto sobre Sociedades: S.L., S.A. y demás formas societarias.
Autónomos y resto de obligados. Empresarios y profesionales no sujetos al Impuesto sobre Sociedades, incluidas comunidades de bienes.
Parece lejos y no lo está. Cambiar de TPV en un restaurante no es instalar un programa: es migrar la carta, los escandallos, las impresoras de cocina, los métodos de cobro y, sobre todo, formar a un equipo que ya va justo de tiempo. Hacerlo con calma en temporada baja cuesta una tarde; hacerlo contrarreloj en diciembre cuesta un servicio entero.
El reglamento exige que el sistema garantice la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros de facturación. Traducido a lo que de verdad tiene que hacer el programa de tu barra:
El artículo 201 bis de la Ley General Tributaria fija una multa de 50.000 € por ejercicio para quien tenga o use sistemas de facturación que no cumplan los requisitos, y de 150.000 € por ejercicio y sistema para quien los fabrique o comercialice. Conviene subrayarlo: la primera recae sobre el negocio que usa el software, no sobre quien se lo vendió.
Sin módulos aparte, sin licencias extra y sin que tu equipo tenga que aprender nada nuevo.
Cada ticket genera su registro de alta con la huella del anterior. La cadena se construye sola, en el momento del cobro.
El código de verificación se imprime automáticamente. El camarero cobra igual que siempre: no hay un paso más.
Los registros salen hacia la Agencia Tributaria según se emiten, sin que nadie tenga que acordarse de nada.
Si se cae la línea, sigues cobrando. Los registros se encadenan en local y se remiten al recuperar la conexión.
Anular una venta deja su propio registro, con motivo y responsable. Sin agujeros en la caja ni en la trazabilidad.
Cuando un cliente pide factura, la emites desde el mismo TPV: series, numeración, IVA y datos fiscales.
Es el caso de buena parte del parque instalado en hostelería. Muchos terminales que siguen funcionando perfectamente para cobrar se diseñaron cuando nada de esto existía: permiten modificar un ticket ya emitido, no encadenan nada y su fabricante lleva años sin sacar una versión nueva. Ese software no se va a adaptar.
Tres preguntas que resuelven la duda en un minuto:
Si has respondido que no a las dos primeras o que sí a la tercera, toca migrar. En AtlantePOS importamos tu carta, tus categorías y tu histórico de ventas, configuramos las impresoras de cocina y formamos al equipo en una sesión. La idea es que el cambio se note en la tranquilidad, no en el servicio.
Te enseñamos en 20 minutos cómo queda tu facturación con AtlantePOS y qué hace falta para migrar desde tu TPV actual.