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Cómo elegir el TPV de tu restaurante sin equivocarte

Cambiar de TPV es una de esas decisiones que se toman una vez cada cinco años y se pagan todos los días. Estas son las preguntas que conviene hacer antes de firmar.

1. ¿Qué pasa si se cae Internet en plena cena?

Un TPV en la nube sin modo offline convierte un corte de fibra en un servicio a mano y con calculadora. Pide una demostración del modo offline: tomar pedidos, cobrar y sincronizar después, sin perder tickets.

2. ¿La carta se gestiona una sola vez?

Si tienes que dar de alta el mismo plato en el TPV, en la carta QR y en el agregador de reparto, el sistema te está cobrando en horas lo que se ahorra en licencia. Busca una única fuente de verdad para la carta.

3. ¿Cuánto tarda un camarero nuevo en soltarse?

En hostelería la rotación es alta. Un TPV que exige tres días de formación es un coste recurrente. La prueba real: siéntale a alguien sin experiencia y pídele que cobre una mesa dividida en dos pagos.

4. ¿Los informes contestan preguntas de negocio?

No basta con el total del día. Necesitas saber qué platos aportan margen, qué franjas horarias flojean y cómo evoluciona el ticket medio. Si el informe hay que exportarlo a Excel para entenderlo, no es un informe.

5. ¿Qué hardware queda cautivo?

Pregunta explícitamente si puedes seguir usando tus impresoras y tus tablets. El hardware propietario encarece la salida y ata la renovación al proveedor.

6. ¿Cuál es el precio total del primer año?

Licencia mensual, alta, migración de datos, formación, terminal adicional en barra, mantenimiento. Pide el número completo del primer año, no la cuota.

7. ¿Quién contesta el teléfono un sábado a las 22:00?

El soporte se mide en el peor momento, no en el mejor. Que quede por escrito el horario real de atención y el tiempo de respuesta comprometido.

Si respondes estas siete preguntas con cualquier proveedor, la comparativa deja de ser una lista de funcionalidades y pasa a ser una decisión de negocio.

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